Zedillo Ponce de León, Ernesto (1951–)

Ernesto Zedillo fue presidente de México de 1994 a 2000, y puede ser visto como un contribuyente significativo a la democracia mexicana, habiendo introducido una serie de cambios institucionales importantes que alentaron una mayor participación política.Zedillo nació en circunstancias modestas el 27 de diciembre de 1951, en la Ciudad de México, pero pasó la mayor parte de su infancia en Mexicali, donde asistió a escuelas públicas. Comenzó sus estudios preparatorios en la Escuela de Formación Profesional No. 5, completando un título de economía del IPN en solo tres años en 1972. En 1971 se convirtió en investigador económico en la oficina del presidente de México, donde estuvo bajo la tutoría de Leopoldo Solís, uno de los principales economistas de México. En 1974, recibió una beca del gobierno para asistir a la Universidad de Yale, completando una maestría y un doctorado en economía de 1974 a 1978. Después de su regreso a México, trabajó en el Banco de México, y estuvo a cargo del Fondo Fiduciario de Riesgo Cambiario. En 1987, fue nombrado subsecretario de Planificación y Presupuesto, y un año después, el Presidente Carlos Salinas de Gortari (presidente 1988-1994) lo eligió para dirigir la Secretaría de Planificación y Presupuesto. Esa agencia fue incorporada al Tesoro en 1992, y Zedillo se convirtió en secretario de educación pública. Renunció al año siguiente para servir como gerente de campaña de Luis Donaldo Colosio en las elecciones presidenciales de 1994. Cuando Colosio fue asesinado a mitad de la campaña, Salinas lo seleccionó como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Asumió el cargo el 1 de diciembre de 1994, algo así como un presidente accidental.

Zedillo fue esencialmente un tecnócrata académico y económico antes de ser nombrado para una serie de cargos públicos de alto nivel. Como candidato presidencial, hizo campaña sobre el tema de la continuación de las políticas económicas neoliberales de Salinas, incluida la mayor integración de México en el sistema de globalización capitalista promovido por el TLCAN, el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Sus oponentes de los otros dos partidos principales, Cuauhtémoc Cárdenas del PRD y Diego Fernández de Cevallos del PAN, disputaron las elecciones presidenciales de 1994. El asesinato de Colosio (la primera vez que un candidato presidencial había sido asesinado desde 1929), y el levantamiento de las guerrillas zapatistas en Chiapas en enero de 1994, crearon una situación política altamente inestable, que llevó a muchos mexicanos a esperar graves consecuencias. Zedillo hizo campaña sobre una plataforma de reformas políticas, en particular el estado de derecho y el aumento de la participación política. Además, propuso aumentar la educación, reducir la pobreza y ampliar el empleo.

El interés de los votantes en la carrera presidencial de 1994 aumentó significativamente a medida que la Iglesia Católica y las organizaciones cívicas alentaron a los ciudadanos a participar. Finalmente, Zedillo ganó las elecciones con aproximadamente la mitad de los votos emitidos, seguido por el 26 por ciento para el candidato del PAN y solo el 17 por ciento para el candidato del PRD. Lo más notable fue la participación de votantes del 78 por ciento, la más alta jamás registrada en una elección presidencial. Poco después de que Zedillo asumiera el cargo, se enfrentó a una gran crisis económica después de que su administración devaluara el peso frente al dólar estadounidense, lo que le permitió flotar libremente. Esto produjo una corrida del peso, el retiro de la inversión extranjera y el capital nacional, una tasa de inflación anual del 50 por ciento, un enorme aumento de la tasa de interés y una pérdida de entre 250.000 y un millón de empleos. En 1997, el presidente logró estabilizar la economía y aumentar significativamente el crecimiento económico. Aumentó el gasto social en un 53 por ciento por encima de todos sus predecesores desde 1946, pero no fue capaz de reducir la distribución desigual de los ingresos. El 20 por ciento de los mayores ingresos de México obtuvo el 54,1 por ciento de los ingresos, en comparación con solo el 4,2 por ciento compartido entre el 20 por ciento más bajo. Al final de su administración, las Naciones Unidas estimaron que aproximadamente el 57 por ciento de la población aún vivía en la pobreza.

Los cambios más dramáticos durante el gobierno de Zedillo fueron políticos. Su filosofía difería sustancialmente de la de su predecesor, tanto en tono como en sustancia. A pesar de la fuerte oposición de su propio partido, persistió en alejar a México de su modelo político semiautoritario hacia una mayor competencia electoral y, lo que es más importante, hacia la reducción del poder del poder ejecutivo.

Zedillo puso en marcha cuatro cambios fundamentales que mejoraron las condiciones para la democracia electoral y que hicieron posible la victoria electoral de la oposición en las elecciones presidenciales de 2000, derrocando a su partido después de siete décadas en el cargo. El primero de estos cambios implicó la descentralización de la autoridad presidencial. A diferencia de su predecesor, rara vez intervino en disputas políticas, aumentando la autonomía local y fomentando el desarrollo de soluciones institucionales. Un excelente ejemplo de esto fue la introducción de un proceso abierto de primarias del PRI para seleccionar a su candidato presidencial del año 2000, permitiendo la participación de cualquier votante registrado, independientemente de su afiliación partidaria. Rompió con el patrón anterior de designar a su propio sucesor.

En segundo lugar, aumentó la autonomía de los gobernadores de los estados, fomentando así un mayor federalismo, un concepto contenido en la Constitución de 1917. Su administración aumentó el control de las autoridades estatales sobre los recursos fiscales. Es muy posible que el aumento de la autoridad local y estatal haya contribuido de manera más significativa al aumento de la competencia y la participación políticas y al aumento del nivel de democratización en 2000.

En tercer lugar, y extremadamente significativo para el proceso de democracia electoral, aprobó las reformas electorales de 1996, que entre otros cambios implementaron la financiación pública de los partidos en las campañas presidenciales, igualando así el campo de juego entre los principales partidos y alianzas. En resumen, eliminó la vinculación financiera del partido en el poder con el estado.

Finalmente, fortaleció las instituciones gubernamentales, sentando las bases para un poder judicial más fuerte a nivel de la corte suprema y un poder legislativo más fuerte. En particular, alentó la participación de los votantes garantizando la independencia de la institución suprema encargada del proceso electoral, el Instituto Federal Electoral.

Ver también Cárdenas Solórzano, Cuauhtémoc; Colosio Murrieta, Luis Donaldo; Globalización; México, Partidos Políticos: Partido Revolucionario Democrático (PRD); México, Partidos Políticos: Partido Revolucionario Institucional (PRI); México, Partidos Políticos: Partido Acción Nacional (PAN); México, Ejército Zapatista de Liberación Nacional; Neoliberalismo; Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); Salinas de Gortari, Carlos.

BIBLIOGRAFÍA

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Levy, Daniel C., y Kathleen Bruhn, con Emilio Zebadúa. México: La Lucha por el Desarrollo Democrático. Berkeley: University of California Press, 2001.

Purcell, Susan Kaufman, y Luis Rubio, eds. México bajo Zedillo. Boulder, CO: Lynne Rienner, 1998.

Ward, Peter y Victoria Rodríguez, con Enrique Cabrero Mendoza. New Federalism and State Government in Mexico: Bringing the States Back In (en inglés). Austin: Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, Universidad de Texas, 1999.

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